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Nicolás Castillo reveló las penurias que pasó por su operación

El delantero conversó con Universidad Católica a través de las redes sociales y contó diversos detalles de la operación que tuvo en enero y las complicaciones posteriores.

El jugador contó todo su drama que vivió en México.

El jugador contó todo su drama que vivió en México.

Nicolás Castillo se operó el 29 de enero en México, tras sufrir una ruptura del tendón del recto femoral. Tras ello, el jugador pasó por diversas penurias y contó nuevos detalles de todo el proceso que vivió en tierras aztecas.

El ariete de América de México conversó con la cuenta de Universidad Católica en Instagram Live y contó que "llevo de enero en cuarentena... ha sido difícil empezar este 2020, de la clínica, de allá para acá, desde el 28 de enero que no salgo de casa, casi dos meses, fui a operarme por una lesión del cuádriceps, que por querer jugar con molestias se me cortó". 

"Se decidió operar junto con los doctores y el cuerpo técnico porque no aguantaba el dolor. No estaba bien en lo físico. No daba más. Era pasar cuatro meses o esperar a que se regenerara solo. Después de eso salió todo, termino la operación y no me acuerdo mucho, estaba en el post operatorio, y en ese momento me empezó a dar la trombosis", agregó.

Tras la trombosis, el delantero dijo que "no sentía la pierna… o sentía que me iba explotar. Trataba de mover el tobillo y no podía. Me durmieron al tiro. Una doctora, que me salvo la vida, sacó a todos de la pieza y me dijo hay que operar de nuevo. Ya después no recuerdo más".

"Estaba muerto... no me acuerdo de nada. Tengo una cicatriz de 20 puntos en la ingle. Dormía, comía, dormía, comía. Y estaba con oxígeno. Me vino un nuevo sangrado y me operan por tercera vez...", continuó.

Tras la tercera intervención, el jugador cuenta que se quiso "mover un poquito, estaba tieso, súper incómodo. Hago un movimiento para tratar de levantarme y me vuelve a sangrar de la nada. Ahí fue donde la vi negra... iba perdiendo sangre en un trayecto que te puedes demorar 40 minutos por el tráfico. En un momento vi todo blanco. Perdí casi tres litros de sangre. Ahí fue cuando el club pidió donantes de sangre... me lo contaron. Esa fue la cuarta vez que me abrieron la cicatriz. Me pincharon por todos lados".

Ese fue el momento más oscuro para el formado en la precordillera: "Lloraba por todo, me salvaron la vida. Estar en una camilla ya era un avance. Tenía mi pierna y lo demás no me importaba. Me ayudaron mucho los mensajes porque estaba mi familia y el apoyo del club y de la gente".

"Estuve meses forzando una lesión por querer jugar... Ahora es un aprendizaje que me va a servir para siempre, no forzar nada", sentenció.

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