Internacional

Diego Armando Maradona, la estelar carrera de un genio provocador

El legendario jugador argentino falleció a los 60 años. Cautivó a todos en Argentinos Juniors y Boca Juniors. No lo pasó tan bien en el Barcelona y llegó al Nápoli, donde brilló con luz propia. ¿Y en la Albiceleste? Ganó una Copa del Mundo. 

Diego Armando Maradona jugó siete temporadas en el Nápoli, donde es un ídolo absoluto. Murió a los 60 años.(AgenciaUno, Witters  Sport-Presse-Fotos)

Diego Armando Maradona jugó siete temporadas en el Nápoli, donde es un ídolo absoluto. Murió a los 60 años. | AgenciaUno, Witters Sport-Presse-Fotos

El momento culminante fue en México. El 29 de junio de 1986, la Selección Argentina conquistó su segunda Copa del Mundo con una actuación estelar de Diego Armando Maradona. En ese torneo, el histórico "10" de la Albiceleste mostró un nivel que, para muchos, resulta inigualable. Ese gol a Inglaterra, después de eludir a cinco jugadores fue, probablemente, la cúspide que alcanzó en suelo azteca. El 29 de noviembre de 2020, a los 60 años, el "Pelusa" no resistió un paro cardiorrespiratorio y falleció. Un duelo de tres días fue decretado por el Gobierno que encabeza Alberto Fernández. 


Antes de esa consagración, el nacido en Villa Fiorito había desplegado gran parte de su talento en el fútbol de su país. Surgido de la inagotable cantera de Argentinos Juniors, dejó unos números casi inalcanzables en los "Bichos Colorados": en La Paternal, marcó 116 goles y dio 64 asistencias en 166 partidos. Por supuesto, esos registros llamaron la atención de los más grandes del balompié trasandino. Y Boca Juniors se hizo con sus servicios. 

En los "Oro y Cielo", por supuesto, replicó las buenas presentaciones. Aunque jugó mucho menos en los "Xeneizes": apenas 40 encuentros bastaron para convencer al Barcelona de llevárselo a España en junio de 1982. Allí, en Catalunya, tuvo una época de sufrimiento que, entre otras cosas, contaron con varios desencuentros con la dirigencia de su club,  una hepatitis que lo sacó de las canchas por cuatro meses, aunque los culés fueron campeones en la temporada 1982-1983 y una fractura propinada por una patada de Andoni Goikoetxea, quien dejó sin jugar al "Diegote" durante 14 semanas.

Luego fue al Nápoli, donde escribió una historia con letras doradas en un equipo sin muchas aspiraciones ni trofeos en el palmarés. Pero el talento inigualable del argentino hizo celebrar  a una ciudad completa. Ahí estuvo durante siete campañas y forjó un romance indeleble con los tifosi, pese a las divergencias con el presidente del club, al cual acusó incumplir su palabra de transferirlo al Olympique de Marsella francés. 

En Italia, Maradona condujo a su equipo a ganar dos Scudetti, una Supercoppa de Italia y una Coppa Italia, además de una Copa UEFA. Esos fueron los últimos títulos de la leyenda, quien desde el sur de Italia pasó al Sevilla de España. Luego, una breve estadía en Newell's Old Boys, aunque se reservó 30 partidos más para disputar en Boca Juniors. Fue la carrera de un genio provocador. Ya sea con su inimitable juego, con sus mordaces declaraciones o con esa cualidad que, al final de su vida, tanto lo agobió: ser Diego Armando Maradona. 

                                                     

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